Nosotros
Quiénes somos
Un equipo de diseñadores y desarrolladores que lleva años haciendo aplicaciones a medida, con un programa para quien monta salas.
De dónde viene el nombre
De la cocina. El mise en place es lo que hace un cocinero antes de que entre el primer comensal: cada cosa preparada, medida y en su sitio, de modo que durante el servicio no haya que improvisar nada. Lo que se hace antes es lo que decide si el servicio sale bien.
Montar una sala es exactamente eso, pero con mesas. El día de la boda no es el momento de descubrir que entre dos mesas no cabe un camarero con una bandeja, ni que hay un comensal más que sillas, ni que la mesa 7 tapa una salida de emergencia. MisePlan es el mise en place del salón: el trabajo de antes, hecho a escala y comprobado.
De ahí el nombre: mise en place y plano.
Qué queremos que pase
Que un espacio de eventos deje de dibujar sus salas en PowerPoint y de contar comensales en Excel. No porque esté mal hecho —se lleva haciendo así treinta años y funciona—, sino porque ninguna de las dos herramientas sabe cuánto mide una mesa, y por eso el plano nunca coincide del todo con la sala.
MisePlan sí lo sabe. Trabaja en milímetros reales: si arrastras una mesa donde no cabe, te lo dice mientras la arrastras, no el día del montaje. Y del mismo plano salen el parte de cocina y la hoja de montaje, sin volver a escribir nada.
La sala se dibuja una vez. Después se reutiliza en todos los eventos que pasen por ella, cada uno con su distribución y su lista de invitados.
Lo que puedes comprobar
Sin letra pequeña ni promesas. Todo lo de esta lista está escrito también en el aviso legal, en la política de privacidad o en la de cookies, que son documentos que obligan.
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Empresa registrada, con domicilio en Barcelona
Razón social, NIF y dirección postal están en el aviso legal, donde obliga la ley. No es una marca sin dueño ni una web sin dirección.
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Tus datos, en la Unión Europea
El servidor y la base de datos están alojados en Alemania (Contabo GmbH). No viajan fuera del Espacio Económico Europeo.
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Cada espacio ve solo lo suyo
La separación entre cuentas la aplica la base de datos en cada consulta, no la pantalla. Un fallo en la interfaz no puede enseñar la boda de otro.
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Dentro de la aplicación no hay rastreadores
Ni publicidad, ni píxeles de redes sociales, ni herramientas de medición externas. La lista de invitados de una boda no alimenta a nadie.
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Quince días de prueba, sin tarjeta
No se pide una tarjeta para probar. Al acabar, la cuenta pasa a solo lectura: tus salas y tus listas siguen ahí y se recuperan al suscribirte.
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En tu idioma, y en el de tu equipo
Castellano y catalán, tanto en la aplicación como en los papeles que se imprimen. Cada persona elige el suyo.
Quién lo hace
Un equipo de diseñadores y desarrolladores de Barcelona que lleva años haciendo aplicaciones a medida para clientes corporativos: herramientas internas, encargadas por una empresa concreta para un problema concreto, y usadas cada día por gente que tiene un trabajo que sacar adelante y ninguna paciencia para un programa que estorbe.
De ahí salen dos costumbres que no se aprenden haciendo software genérico. La primera es ir a ver el trabajo antes de programarlo, porque un encargo a medida se paga y se cobra por acertar. La segunda es que el programa se adapta a cómo se trabaja, y no al revés: en una herramienta interna no existe la opción de decirle a la plantilla que cambie de método.
Ese tipo de encargo tiene un precio que solo se puede permitir una empresa grande. MisePlan es lo contrario: la misma manera de trabajar, al alcance de cualquier espacio de eventos —una finca, una masía, un hotel, un catering— sin encargo a medida ni presupuesto de seis cifras.
El programa se hace y se mantiene aquí, no se revende ni se subcontrata. Cuando escribes al soporte, contesta quien lo ha hecho.